Viernes en la noche, salir de juerga pinta mucho. Total, me lo merezco ¿no?
Las calles están empezando a llenarse y yo sólo voy solo (me olvidé la casaca y con este frío, dónde tienes la cabeza pedazo de tarado).
Voy a ese lugar donde la barra es inmensa, así siempre tendré sitio para depositar mi trasero en uno de esos bancos altos y circulares.
- Mozooooo!!!!! una cerveza por favor y que esté bien helada!
- Sí sinior!, ensegueda!Qué rica! Está heladita y sin mucha espuma.
Me veo en el espejo (qué manía tengo de agarrarme la cabeza, te quedarás calvo a este ritmo). A mis costados hay parejas que ni me incomodan ni yo a ellos. Veo a una chica con el celular, siempre, en la mano (de esos que tienen luces escandalosamente brillantes). Debe ser una chiquilla.
La gente baila canciones del año 98 como si fuera el útimo hit. Disfrazados con casacas de jean o de cuerina. ¿Acaso se pusieron de acuerdo las feas para venir todas aquí?. No es que yo sea un Adonis, pero esto ya es exagerado. Al menos la cerveza está rica. La música tiene muy buen sonido. Volumen altísimo que hasta mis testículos vibran con el impacto del aire que sale de esos parlantes gigantescos.Estos deben pensar que estoy loco riéndome solo, tomando solo. Pero nunca ha sido mejor esa frase "mejor solo que mal acompañado".
Mi soledad terminó pronto. Se acercó una tía de pantalones blancos. Se le traslucía el calzón gigante, cuadrado, como los que usan las abuelitas. Pantalones blancos y zapatos de tacones negros. ¡Qué mal gusto!
- Señora, creo que usted me confunde. No soy visitador médico
- No eres mi visitador médico?
- Je je je, no señora (que cojuda esta vieja)
- Claro, mi visitador médico tiene el pelo más castaño, pero es igualito a tí. Te lo juro, jurito, pordiosito.
- Pues no soy él (qué tonta, si mi pelo es negro...claro que tiene que ser más castaño que yo)
- Pero yo te conozco de algún lado, pero no recuerdo bien. Yo soy dentista
- Que bien, yo ahora tengo cabinas de internet
- Ahhhh clarooooo, entonces soy tu clienta
- ¿Ah si? . Siéntese y tome un vaso de cerveza conmigo.
- No tomo, pero te acepto el vaso porque tú me lo ofreces. Oye, eres idéntico a mi visitador médico. Soy separada, con una hija. Cobro 25 soles la curación bla bla bla. ¿No quieres bailar?
- No gracias, eso me escalda.
- Ji ji ji (se tapa la boca para reirse)
- Cuál es tu nombre?
- Rosa, y el tuyo?
- Rafael, bla bla bla bla.
Cómo me deshago de ésta. Qué tonto, encima le invito a sentarse conmigo.
- Oye Rosa, sabes? estoy un poco cansado. Ya me voy a casita. Un gusto el charlar contigo, chau
Me voy a otro bar. La cosa es parecida. Otra vez me quitan la soledad. Se acerca una chica que me dice si soy de Lima. Claro que no, soy autóctono ayacuchano y picoi.
Entre las 30,000 estupideces que hablamos, le pregunto por donde vivía. Me dijo que en Pío Max. Recordé a una clienta que me dijo vive en Pio Max.
Esa clienta rara. Vive en Pio Max, que está al otro lado de la ciudad. Sin embargo, es infaltable cada dos días. Es morena, flaca, guapa, de linda sonrisa. No es ayacuchana, me dijo una vez que era piurana. Cada vez que viene, pide una cabina, me llama a cada rato para ayudarla en cosas innecesarias. Claro, yo la ayudo con mucho gusto. Esta morena super sensual siempre se quita los zapatos y se sienta en posición de flor de loto. Realmente, linda. Pero se va presurosa, cada vez que suena su celular.
Hace una semana, la invité a salir un sábado, pero me dejó plantado. ¿Por qué no la encuentro en ningun bar? Esas llamadas a su celular me parecieron siempre sospechosas. Carajo, no me gusta tener dudas.
Salí presuroso, subí a un taxi
- Hey amigo, llévame a un Night Club, ¿conoces alguno?. Pero que sea el mejor de la ciudad.
- Claro que conozco. Hay chicas muy bonitas, joven.
- Entonces lléveme, maestro.
Era un local alejado de la ciudad. Inmensa casona. Al entrar, se me pega una chica. Realmente, guapa.
- Necesitas compañía?. Me dice la chica
- No gracias, sólo vine a tomarme unas cervezas y me voy.
Me acerco a la barra. Me atiende un señor con cara de delincuente.
- Maestro, deme una cerveza
- Son 15 soles, y te da derecho a beberla acompañado
- No sabía. Aprovecho la oferta entonces.
- Escoja nomás. Allá hay un grupo de chicas. Todas trabajan aquí
- Llame a la chica de pelo lacio y negro.
Se acerca. Flaca. Linda. De hermosa sonrisa. Era mi clienta.
Al reconocerme, se fue. Se metió a uno de esos tantos dormitorios que tiene ese sitio.Tomé la cerveza rápidamente y me fui.
Era ya tarde. No habían taxis, asi que caminé. Otra vez solo.
Qué ironía. En esta ciudad de chicas feas, la que me gusta resulta siendo puta.


1 comentarios:
debes escribir estos pos en un libro...
joyas literarias
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