Pretender que alguien confíe absolutamente en otra persona es, para mí, casi imposible. Esperarlo traería frustraciones. Confiar tanto como se desconfía, sería lo óptimo...pero esto no es una cuestión matemática con cantidades mensurables y unidades de medida ...¿cómo saberlo?...las relaciones humanas son sumamente complejas y generalizar es una tarea muy temeraria.
Sean, Pablo quien confía en Claudia (su novia) en 2000 confianzas. Y Claudia, en Pablo en 500 confianzas - después de todo, Pablo es hombre y no hay ninguno confiable...salvo que sea el Papa -
Pablo, enamoradísimo de Claudia decide incrementar su confianza en 5000 confianzas, por lo que le hace un ajuste en la confianza de su suegra que en un inicio era 10 confianzas, el de su perro (2000 confianzas), la de su amigo de siempre (10,000 confianzas), etc etc., quedando como sigue:
Suegra (0 confianzas)
Perro (1000 confianzas)
Su amigo (6,110 confianzas)
Claudia, con 7000 confianzas (más que su amigo-de-siempre) decide salir de fiesta y, como las tentaciones nunca faltan, tiene una aventurilla. Para mala suerte de ella, Pablo tenía una amiga de un amigo que vio a Claudia en pleno mejunje y no tardó -como toda chismosa- en enterarlo.
La confianza en Claudia decreció hasta llegar a 5 confianzas.
En vista del desorden contable, Pablo no supo de quién sacó cuántas confianzas para depositáselas a Claudia, pero de lo que sí estaba seguro era que su suegra se quedaba con 0 confianzas sí o sí.
Por otro lado, Claudia confiaba en Claudia en 100 000 confianzas. Este hecho hizo que su confianza en sí quedara intacta. Sin embargo, la confianza en Pablo decreció a 10 confianzas porque argumentaba que él no había hecho nada para evitar el desbalance.
El perro por su parte, sólo desconfia en el gato en no sabe cuántas confianzas negativas, y confía en Pablo y Claudia en...tampoco sabe cuántas confianzas, básicamente porque es analfabeto, incapaz de leer a Coelho, Bucay o similares descubridores de panaceas universales...y menos, este mediocre blog.
Cuestión de Confianza
miércoles, 29 de junio de 2005diVaga otra vez R4F43L a las 8:33:00 p. m.
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2 comentarios:
Y hablando de confianza... un prqueño recuerdo, aunque no venga a cuento en esta parte...
Estaba camino a la Universidad, sabía que iba tarde a clases, aún así, preferí invertir mi luca para comprar cigarros y no tomar una moto que haría que llegue menos tarde al salón de clase. Caminaba disfrutando de mi cigarro, cuando de pronto vi un cuadro que me trajo a la mente un recuerdo de mi niñez.
Recuerdo que mis padres (Mi papá tremendo ateazo y mi mamá muy católica en su infancia, pero ya por las tareas familiares había olvidado su religiosidad a tal punto de no recordar si creía o no en Dios)... jamás se dieron tiempo de enseñarnos religiosidad, así que nosotros (sus hijos) no teníamos mucha idea de la religión, o de los términos religiosos debería decir.
El cuadro que vi en mi camino hacia la Universidad, fue que en una esquina dos niñas, salidas del colegio, se despedían tan efusivamente, como alguna vez yo lo hice con mi “mejor amiga” de escuela (Flor de María, o Pocha para los patas) y yo, la popular “Civil”(porque me nombraron defensa civil del grado).
Son pocas las veces cuando sientes realmente que quieres expresar tu cariño, amor, o lo que sientes en ciertos momentos, y es tan fuerte esa necesidad que no sabes cómo hacerlo. Era época de semana santa aquella vez ... mi amiga y yo llegábamos a la esquina donde nuestros caminos se separaban para dirigirnos cada una a nuestras casas. (Puedo oír claramente aquel “Señooor de los Milaaaagros, aquí veniiiimos en procesión”...). De pronto ella me abrazó y dijo: “Te quiero mucho y quiero ser tu amiga para siempre” (ahora lo veo como lo que era... inocentes deseos de dos chiquitas que no tenían idea de que la vida era tan larga y de que la gente no tiene raíces como las plantas, así que no se quedan en un solo lugar, sino que el viento las lleva por donde le da la gana... ) no me distraigo más y vuelvo al recuerdo.
Había mucha gente por lo de la Semana Santa, así que nuestro abrazo fue más apretado de lo normal y muy corto para lo que queríamos expresar una a la otra... rápidamente ella se alejaba perdiéndose entre la gente y yo me quedé parada disfrutando aquel momento, viéndola alejarse.... de pronto ella se volteó y gritó: “Que Dios te bendiga Civiiiiil ”, a lo que yo, queriendo devolverle el buen deseo que me regalaba, respondí también gritando... “Que Dios te “maldiga” Pochaaaaa, con todo mi gran cariño.
A lo dicho... no tenía ninguna idea de los términos religiosos....
Jajajajaaaaa
Estás loca YO
Abrazos
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