
La radio del bus sonaba con chasquidos de estática que la hacía insoportable
-¡Chofer! Apague esa radio que no me deja dormir - Sentenció una chica con cara de vieja menopaúsica.
Nadie dijo nada. El chofer apagó el mamotreto.
El sonido del motor, sin aumentar su intensidad, se hizo presente en mi consciencia. Pensé en mis proyectos sin empezar, los otros sin terminar, problemas, las sonrisas de mis hijos. Mi mente cabalgaba en distintas dimensiones cada dos segundos.
La gente empezó a incomodarse. Ellos, también, se veían obligados a pensar y casi al únisono gritaron "Chofer encienda la radio", "Queremos música", "Música carajo".
Nadie los contradijo. El chofer obedeció. Todos se calmaron.
Y es que ya no toleramos quedarnos en silencio con nuestros pensamientos.
Imaginar que vivimos las vidas de las canciones es preferible a vivir la nuestra.
La bulla gana al silencio
martes, 2 de mayo de 2006diVaga otra vez R4F43L a las 5:48:00 p. m.
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5 comentarios:
Gracias por tu visita a mi blog... por dejar tu buena onda!!!!
Estas invitado a pasar las veces que quieras...
Saludos
* Adrian: Gracias. Paso seguido por tu blog, aunque -a veces- no comente.
* Lithien: Sí, lo recuerdo. Pensar es difícil, y pensar en nada es aun más...
Abrazos!
Cual de los yoes escribió?...
Besos Ro
El ruido, con todo lo entrometido que es, les debe parecer menos amenazador que el silencio... que cala más hondo. Intento crear mi "burbuja de silencio" allá donde vaya... siempre es un refugio... si lo consigo ya te contaré.
Te sigo leyendo, no te pierdo la pista.
Un abrazo fuerte
Yo también te sigo leyendo Gloria, aunque no comente porque no encuentro palabras pues todo lo dijiste muy bien.
Abrazo fuerte para ti también
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