Eramos muchos en ese dormitorio. Todos más locos que yo.
Se me acercó aquel orate tan simpático, Juanito.
Siempre peleaba por tener la cama más cerca a la única ventana del cuarto.
Cuando la conseguía se sentía feliz y me decía: "Hay una señora que me dice que desde esta ventana se ve un edificio de colores donde todas las familias son felices y es por eso que siempre quiero dormir cerca".
Se echaba en la cama y se ponía a mirar hacia afuera muy contento.
Un día dejó de pelear por la cama al lado de la ventana.
Le pregunté por qué.
Respondió: "Te acuerdas de la señora que me decía que desde esa ventana se veia un edificio de colores donde todas las familias son felices?...pues ayer ha muerto y me enteré que era ciega..."
El hombre que no fui II
domingo, 25 de febrero de 2007diVaga otra vez R4F43L a las 9:42:00 p. m.
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3 comentarios:
wow... pero al menos la señora hizo creer a él que si habia feicidad en aquel edificio.
Sí, además los ciegos ven más que con los ojos.
Abrazos
Bastante ironico...
Slaudos.
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