Oye flaca estás tan lejos.
Aunque pensándolo bien no tanto. Lejos sería si vivieras, por ejemplo, en Buenos Aires.
Pero estás en Lima nomás. 8 horas en bus. 45 minutos en avión y un huevo de horas a pie.
Sin embargo, te siento muchas veces lejos. Tan lejos, carajo.
Ya sé que el celular nos acerca. Suena casi a comercial de Movistar ¿no?
Y cuando me siento tan solo, cuando quiero que me abraces ¿acaso me abrazará el LG que deja de tener alma cuando tu no me llamas?
Porque un celular con cámara y demás huevadas es tan inútil cuando no transporta tu voz. Vamos, un zapatófono de los 80 vale mucho más si allí me marcas para decirme que me amas.
Puta madre, sueno bien cursi.
Claro, es que un hombre no debe decir tanta cursilería y menos para que lo lea gente que ni conoce. Además, lo que aquí pinta es quejarse y si no te das cuenta, me estoy quejando así nomás, de taquito. Porque soy un quejón. Y me quejo porque, carajo, estás muy lejos. ¿Acaso no lo comprendes?.
No te entiendo, mientras yo me desespero tú estás calmada. Hasta ríes y me cuentas chistes. Tienes la calma de una asesina en serie. Te he visto en momentos críticos y no pierdes esa risa casi burlona. Porque para ti no hay crisis, porque no sé cómo mierda haces para ver lo positivo de todo. No soy así, aunque finjo lo contrario sólo para conquistarte.
Me dices que me amas. ¿Cómo puedes amar a un ser atormentado?
En fin, estás lejos y eso hay que remediarlo.
Estás lejos
jueves, 22 de noviembre de 2007diVaga otra vez R4F43L a las 9:29:00 p. m.
Etiquetas Stress
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1 comentarios:
Oh Oh Oh
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